Cada año sucede algo curioso: llega el verano y, casi sin proponérnoslo, empezamos a despertarnos antes. No importa si estamos de vacaciones, si trabajamos desde casa o si mantenemos los mismos horarios de siempre. El cuerpo parece adelantarse al despertador, como si alguien hubiese movido las agujas internas unas horas hacia delante. Lejos de ser Seguir leyendo








